“Por eso, ahora voy a seducirla:
me la llevaré al desierto
y le hablaré con ternura.
Allí le devolveré sus viñedos,
y convertiré el valle de la Desgracia
en el paso de la Esperanza.
Allí me corresponderá, como en los días de su juventud,
como en el día en que salió de Egipto.
En aquel día —afirma el Señor—,
ya no me llamarás: “mi señor” ,
sino que me dirás: “esposo mío” .
Te quitaré de los labios el nombre de tus falsos dioses,
y nunca más volverás a invocarlos.
(…)
Yo te haré mi esposa para siempre,
y te daré como dote el derecho y la justicia,
el amor y la compasión.”-Oseas 2:14-17, 19
de camino al desierto.
septiembre 14, 2010 por robledejusticia
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